20 años de latir etnosureño

Etnosur toma las calles de Alcalá la Real. Decenas de miles de personas no quisieron perdérselo, era el XX Aniversario y prometía ser algo inolvidable. Muchos nombres sonaban, espectáculos y artistas, y por encima de ellos el aura etnosureña, que después de veinte años se ha convertido ya en una atmósfera plural, intercultural e intergeneracional que se respiraba por las calles alcalaínas desde el primer día, una convivencia que, un año más, se ha celebrado sin incidencias y arraigada en el más profundo y puro entendimiento.

La Fura del Baus ha sido uno de los broches de honor de esta edición, un espectáculo que ha revolucionado a los habitantes de Alcalá la Real durante los dos días que se ha celebrado el pasacalles, así como  los días previos de ensayo. Toda una aventura escenográfica sin precedentes que, además, ha marcado la transición del festival de día al festival de noche.

El latir etnosureño ha vuelto a sentirse, un año más, en una secuencia musical marcada por la vocación, la emoción y el talento, euforia sobre el escenario y delante del mismo para disfrutar de este latir. Los talleres, el cine, el foro, los narradores, la literatura… Puntos de encuentro en el que todos, grandes y pequeños, han encontrado su espacio para aprender, descubrir, compartir y probar. La vida en el Paseo de los Álamos, uno de los principales pulmones del festival, donde se respira todo lo que también es Etnosur, lo que no viene en el programa, lo que nace desde dentro, desde este latir. Los grupos improvisados, las actividades de calle, el agua, la música… Todo.

Desde el interior

Pedro Melguizo, director de esta aventura cultural y musical desde hace 20 años, agradece especialmente la participación y la implicación del pueblo, así como el apoyo del ayuntamiento y sus trabajadores (policía local, protección civil, electricidad, fontaneros…) “no sólo por hacerlo posible, sino por creérselo desde el principio”. Igualmente, Melguizo subraya el gran esfuerzo del “tremendo equipo” que hace posible que este festival exista.

Miguel Dávila, responsable del área documental del festival, destaca por su parte la alta participación y asistencia que ha habido en las proyecciones, y la interacción y el debate del público. Rafa Pineda, responsable del circo, subraya un año más el espectáculo tan emocionante y cercano que se vive en el circo etnosureño, una de las actividades más demandadas. Por parte de los talleres, Miguel Navarro remarca la alta participación y lo bien que se organizan los asistentes para disfrutar en común de las distintas actividades propuestas. Y desde el Zoco de Artesanía, Antonio Jaén, su máximo responsable, señala la armonía y el buen ambiente que reinan en este espacio de encuentro. Estas son sólo algunas opiniones de los titiriteros que habitan en las entrañas del festival, dirigiendo sus distintas áreas temáticas, y que seguirán a pie de cañón para hacer otros 20 etnosures.

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