El año 2000, la cuarta edición. Comenzó el viernes 28 de Julio y terminó el domingo 30, la fórmula se ha mantenido desde entonces. Se inició la programación del cine, en el publ@lola.es , y dada su aceptación fue ampliando espacios, para acabar actualmente en el Teatro Martínez Montañés. También iniciamos la primera gran apuesta del circo, con trapecio de Cia LoRojo y los primeros talleres sobre circo de la Escuela Carampa de Madrid. Se plantó la semilla y ahora, en Etnosur se celebra el mayor circo al aire libre de Andalucía. Este año se “selló” la unión de la población de Alcalá la Real con Etnosur. Vivimos la mágica experiencia de unir a Marlui Miranda con dos corales de la provincia: por un lado la coral Alfonso XI de Alcalá la Real y por otro, la Coral Ubetense , de Úbeda. Ver cómo personas de todas las edades se unían bajo los cantos amazónicos. Todo el pueblo asistió al concierto, impresionante. El baile vino de la mano del celta acelerado y faldero de Peatbog Faeries y de la electrónica india de Badmarsh & Sri. El grito “¡¡¡Familia!!!” de Carlos de Nicaragua seguirá resonando en nuestras cabezas, como el nagwa hipnótico de Nass Marrakech. Aunque quizás, la gran sorpresa del Festival fue Kanja'roc, y cómo el batería llegaba en ambulancia hasta el mismo escenario, tras haberle “drogado un tobillo” para que pudiera tocar. Ese año, en lugar de naranjas, crecieron paraguas en los árboles. Paraguas y totems creados por los niños, enseñados por el grupo Pai. Nos fijamos especialmente en el problema del pueblo Saharaui, un año más su jaima y su bandera ondearon en Etnosur; y los niños saharauis que pasan las vacaciones en la provincia de Jaén, compartieron el festival, además de una Mesa redonda y una exposición dedicadas a ese admirable pueblo. Comenzó una bonita relación con Dunia Hedreville que se unió a nosotros con su taller de canto. Ya no se ha separado nunca… Y por primera vez se hicieron demostraciones de los talleres en uno de los escenarios del recinto Etnosur: el de canto junto con el de djembes de Pape. Nuestro público convirtiéndose en artistas por un momento. Ese año trabajaba en el escenario del patio y no podré olvidar el bajo hipnótico de Sri. |
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