Un viaje por los ritmos sonoros del mundo

La segunda noche de Etnosur desplegó un rico y variado baile de ritmos musicales de distintas partes del mundo que no dejó indiferente al público. Comenzando con una propuesta musical cargada de espiritualidad y misticismo, a cargo de la agrupación Shiva Tantra, afincada en la Alpujarra granadina, quien ofreció un inusual directo en el que invitaron al público a sentir la música como viaje y como búsqueda para el bienestar.

El ciclo nocturno continuó con Pascuala Ilabaca y Fauna en el que fue uno de los momentos más emotivos de la noche. La banda chilena conquistó al público etnosureño con su entrega, su talento, su dulzura y su pasión sobre el escenario. Y es que cargada o no con su acordeón, Pascuala no paró de moverse, de proyectar su positivismo hacia los demás y de afianzar la unión y la convivencia entre los asistentes del festival. “¡Qué gran familia es Etnosur!”, señaló durante su actuación.

Seguidamente, Aterciopelados subió a las tablas etnosureñas, otro de los grupos más esperados en esta edición. Los colombianos ofrecieron un concierto lleno de rebeldía y de interacción con el público, una propuesta dirigida a recuperar la dimensión ritual de la música y a remover la conciencia de los asistentes. La formación liderada por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago mantuvo el pulso musical de la noche en lo más alto con su inconfundible mezcla de rock con raíces folclóricas de Colombia.

Oligarkh tomó el relevo, hacia las cuatro de la madrugada el trío ruso ofreció su ritual musical, mezcla de electrónica con ritmos populares de su país, acompañado por una impactante proyección de imágenes audiovisuales perfectamente acompasadas con sus golpes de sonido. En definitiva una simbiosis de sonido e imágenes cargada de poder sensorial. Especialmente destacable e inolvidable fue su versión de El lago de los cisnes. La noche se cerró con Dj Pepal y Numan Funkystar, quienes ofrecieron la sesión especial ‘Etnovisión’, en la que transformaron el escenario en un plató de televisión en el que, a modo de presentadores, hicieron navegar al público etnosureño por una tertulia musical cargada de ritmo y de fuerza.

En la mañana de hoy, los angoleños Elenco da Paz ofrecieron un frenesí de música y movimiento en el Paseo de los Álamos, y agitaron a las masas etnosureñas con su particular forma de hacer kuduro. El grupo africano caldeó el ambiente para Dj Borke y Dj Bucaneroestilo, quienes fueron los encargados de cerrar el ciclo musical de esta edición del festival en el Etnochill.

Tanto el sábado como el domingo estuvieron, además, repletos de actividades, con talleres, sesiones de cine y documentales, lecturas de poemas, charlas, narraciones orales y cuentacuentos, foros y otros juegos programados en esta edición. Y a todo ello se suman los propios grupos y artistas improvisados que, cada año, traen su talento a Alcalá la Real para compartirlo con los demás. Así como el circo, este año con las compañías Vaivén Circo-Danza y Fekat Circus, el Pipiripao (punto de encuentros para las comidas del mundo, el Etnochill y el Zoco de artesanos.

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