Cada lata cuenta en Etnosur

Han sido la alegría de la huerta en el paseo de los Álamos, ese espacio callejero multidisciplinar que acoge a la tropa etnosureña más joven y dicharachera.

Venían con dos premios internacionales en la mochila, concedidos en el Womad de Cáceres por su “pixelata”, colaboran con 218 asociaciones de vecinos y tienen un verano pleno de festivales, donde aportan concienciación, reciclaje y buen rollo.

Su actividad coincide plenamente con la filosofía de Etnosur: un festival es más que música, donde se intenta cuidar al público y al medio ambiente en su camino hacia la sostenibilidad, ayudando a mejorar la recogida selectiva de latas con sus papeleras  y bolsas.

Además, procuran consolidar comportamientos proambientales en el público con sus animaciones, donde la Pixelata y su equipo humano son las auténticas estrellas.

Mano a mano con la organización del festival, han mejorado la coordinación con el Ayuntamiento y la empresa de gestión de residuos para optimizar la separación y recogida, incorporando contenedores amarillos en la zona del camping y del paseo mencionado, apoyando la recuperación y la reducción de impropios.

El colofón de su actividad ha sido la Pixelata, realizada a fuego lento durante los días del festival, interactuando y sensibilizando al público participante en el gran valor de reciclar latas de bebidas y envases  y, que a mitad de la tarde del sábado tenían completada.

Para rematar la cosa, montaron un bolo rumbero popular con toda la peña que se quiso añadir, en el disfrute y la concienciación. Un acierto del festival y un placer conocer el trabajo de esta cuadrilla tan comprometida y tan vacilona.

Paco Salas

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