Etnosur, un festival que alimenta

La piel se encuentra ya, hoy, más curtida. Inevitable. Es el segundo día de Etnosur, y eso ya es un plus. Suma. La piel ya sabe lo que es estar en la calle, en los paseos, bajo los rayos, ya sean los del sol cuando empiezan los acordes de los músicos madrugadores (o no dormidos aún), ya sean los rayos de la luna que aún no se han diluido del todo.

Nada se borra completamente en Etnosur. Se va quedando en los surcos de uno mismo. Va sumando, lo decimos otra vez. No desaparecen las imágenes, aunque haya momentos en los que parecen olvidadas. Qué va. Simplemente unas van dejando paso a otras, se van almacenando. Y sabes, si has estado aquí (y si no, para eso te lo cuento) que lo vivido en el festival alimenta durante mucho tiempo.

Luego, sea cuando sea ese luego, saldrán a borbotones recuerdos como fotos vividas en Etnosur. Pero no solo eso, también bullirán, luego, acordes que nos harán de nuevo mover los pies. Y aparecerán reflexiones escuchadas en el cine del festival, en los foros o sacadas de los cuentacuentos. Se digieren los contenidos de Etnosur cuando están maduros. Ya irán saliendo. De momento, en este segundo día, lo que toca es ingerir.

Nos ayuda a sumar por dentro el circo de Pepe Viyuela. Lo suyo parece un humor fácil. Y lo es, sencillo, pero no simple. Su espectáculo “Encerrona” reflexiona sobre su situación en el escenario. Está atrapado en él mientras los espectadores le observan esperando algo. Qué. Esa es la reflexión. Qué esperamos.

Y añaden en lo personal los talleres, de cerámica, de henna, de botánica, interpretación o reciclaje y juego con tapones. Reutilizar lo que se tiene. El cuerpo y la mente. Los dos. A eso se abren los talleres de los sentidos de Etnosur.

Por supuesto todo sin dejar de bailar. Dj Fixi no debajaba hacerlo a los incautos del Paseo de los Alamos. Que no decaigan las ondas, los ritmos.

Los elementos están. Todo al alcance de una mirada o una mano. De un oido o de una boca. Para probar. Puedes tomarlo….todavía es el segundo día….

Crónica escrita por Carmen del Arco

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