Antonio Lizana | 21 Julio

Cantaor y saxofonista a un tiempo, ANTONIO LIZANA no cree en las fronteras, sí en la mezcla y la música como unión de ‘sentires’ y experiencias que abren nuevos mundos, nuevas posibilidades de creación y énfasis de lo que nos rodea. Su concierto tendrá lugar a las 22:00 horas en el Recinto Etnosur el sábado 21 de julio.

Aunar el flamenco y el jazz, compartir los quejíos que de ambas composiciones mana, tomar el ritmo de uno, la armonía del otro ha hecho que este cantaor, saxofonista y compositor gaditano pueda extender las verdades que canta por todo el mundo. “Desde la cumbre del Mulhacén, hasta la orilla del río Nambé, somos el agua de una misma fuente que hacia el futuro se derrama”.

Este año Antonio Lizana nos traerá su forma de entender la música y el mundo a Etnosur 2018, para él “Si Mozart hubiese nacido en Ruanda, nadie se hubiera enterado”, hay una clara ruptura geográfica en los deseos y vidas, hay una marca impuesta si naces de un lado u otro de la valla, Liziana deja constancia de ello en su tema “Fronteras”.

Tras recorrer diferentes culturas, desde Asia hasta América del Sur, pasando por centro Europa, llega a Etnosur con su nueva apuesta por esos “nexos de unión” que todo lo pueden, que rompen estigmas y etiquetas, “Oriente” y con él, el soplo de la música sufí, las melodías de Oriente Medio y ritmos del Este.

En las manos de Antonio Lizana el jazz y el flamenco se nutren mutuamente y los dos crecen. Este año nos nutrimos con su hacer musical y crecemos tierra adentro.

BIOGRAFÍA
Las grandes autoridades del jazz y del flamenco de nuestro país se descubren ante Lizana, saxofonista, cantaor y creador de canciones, que tras dejar atrás un centenar largo de actuaciones de la gira de su anterior álbum, Quimeras del mar, se metió en el estudio para preparar los once temas que ahora trae debajo del brazo, Oriente.
Los escenarios son el gran laboratorio de estilo de Lizana. Desde su debut discográfico en 2012 como Antonio Lizana con De viento, ha recorrido innumerables salas y festivales de jazz, ofreciendo siempre un directo que es más que un concierto; es un espectáculo vibrante y lleno de intensidad, que oscila de lo solemne a la fiesta, de la meditación al baile y de Cádiz a Nueva York.
A Lizana con Oriente le ha salido un disco abierto a nuevos sonidos, un paso adelante no solo en lo musical, sino también en su implicación social. Fronteras, el tema que abre el álbum, es el mejor ejemplo. “Fronteras pintadas al azar, el tiempo las volverá a borrar”, canta en el estribillo de una canción con reminiscencias árabes, pero sin perder, como en ninguna de sus canciones, el sello flamenco su voz como cantaor ni el dominio jazz que lideran los instrumentos de viento que él interpreta.  Todo ese bagaje pesa en el cosmopolitismo de Oriente, un nombre no carente de significado.
En Oriente también crece el de San Fernando como cantante, hasta el punto de que cada vez es más difícil saber si estamos ante un saxofonista que canta o ante un cantaor que toca el saxo. La respuesta tal vez la tenga su paisano Javier Ruibal, que sostiene que Antonio es ambas cosas a un tiempo, y que las practica con una gracia y coherencia “muy difíciles de emular”.

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