Taller de papel marmolado

Este año por primera vez ETNOSUR acogerá un taller de papel marmolado, una técnica de impresión tradicional que permite dibujar con pintura flotante sobre agua y después transferir dicho dibujo a una superficie como papel o tela. Esta actividad se celebrará los tres días del festival a las 11:00 horas en El Silo, el aforo es limitado.

Esta actividad será impartida por Anita Vasco y Alfre Moreno, equipo de diseño gráfico y diseño web de ETNOSUR, una pareja de creativos con raíces artísticas y una larga formación en diseño gráfico que disfruta aprendiendo nuevas técnicas, y que ha consolidado su talento a través de la formación del estudio MARUATA.

El taller comenzará con una breve explicación de la técnica, los preparativos y los materiales necesarios para hacer flotar la pintura. Seguidamente, los participantes se dividirán en grupos para realizar los dibujos sobre el agua, y que cada asistente pueda imprimir su creación sobre papel y llevárselo a casa. Además, los participantes aprenderán cómo usar esta técnica para imprimir sobre textil, y cómo puede usarse el papel marmolado para hacer una tarjeta, una carpeta o forrar un libro. Si quieres traerte una camiseta blanca puedes aprovechar la oportunidad para imprimir en ella tu propio dibujo usando esta técnica. La actividad tendrá una duración de 2 horas y se aceptarán a 35 personas por turno que se dividirán en cinco grupos de siete. El taller está recomendado para personas mayores de 16 años, ya que se trata de una técnica compleja, que requiere paciencia y que a la vez es relajante.

El marmolado, según parece, comenzó en Japón llamándose ​’Suminagashi‘ (tinta flotando). En el siglo XV se desarrolló otro estilo de marmolado en Turquía y Persia, el que se conoce como ‘Ebru‘, el arte de las nubes. En estos países se utilizaban pinturas al aceite y​gouaches en unión con unos espesantes naturales (generalmente algas) para el agua, lo que mejoraba la flotación de los pigmentos. Se agrandaron los recipientes y comenzaron a utilizarse herramientas básicas para manejar la pintura. Todo ello permitía un mayor control por parte del artesano y por tanto, unos diseños más sofisticados. La diferencia principal entre el Suminagashi y el Ebru, es que en el segundo la pintura no es absorbida por el papel, sino que se adhiere al mismo gracias al tipo de materiales utilizados.

 

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