Youssou N´Dour revoluciona Alcalá la Real

Anoche, sobre las 0.07 minutos, tuvo lugar un movimiento sísmico emocional, de magnitud 8 o 9, según se mire, en la escala de Richter, con epicentro en el escenario de Etnosur y con varias réplicas de intensidad parecida, durante cerca de dos horas, que arrasó las cabezas y los corazones de la multitud congregada para ver en directo a uno de los músicos más importantes del continente africano y de los otros también.

Era un concierto muy esperado, el Festival necesitaba también un trasatlántico de estas dimensiones, y el personal lo estaba pidiendo a grito pelao. El maestro del Balax emergió de las jaimas-camerinos para poner las cosas en su sitio y darnos dos horas de gloria marea, acompañado de un grupo de 21 personas, entre unas cosas y otras.

Vino a presentar su último disco pero, inevitablemente, tuvo que hacer un recorrido por su larguísima trayectoria musical, porque ésta ya forma parte del imaginario colectivo de medio mundo y del otro medio también. Youssou N`Dour se explayó, con la naturalidad de los grandes, por su amplísimo repertorio y demostró lo que vale un peine, es decir: la profesionalidad, la empatía, el poderío, la conexión con la gente y la solidaridad que transmite con sus canciones y sus acciones.

Me resulta difícil destacar algún tema por encima de otros, pero si soy sincero, que lo intento, les diría que el pico que se produjo con la interpretación del Seven Seconds fue brutal. Estaba viendo y escuchando a mis héroes musicales y personales: enfrente a Youssou N´Dour y a mí izquierda, a Gloria Manzaneda y a Alfredo Jerez, no podía pedir más. Y, discretamente, me aparté un poco y me hinché de llorar de alegría, que estaba mu faltico.

Youssou tiene un punto de convocatoria personal muy parecido al que tenía Camarón, especialmente con los gitanos. Anoche hubo un desembarco importante de la colonia senegalesa de la zona que, en primera línea de combate disfrutó a lo grande de lo que estábamos viviendo y sintiendo la mayoría de las personas que nos dejamos caer allí, para presenciar un espectáculo que pasará a los anales de este Festival de Alcalá la Real, de la Sierra Sur y del mundo mundial, porque ver lo que vimos anoche con la fortaleza de la Mota de fondo y con ese fresquito tan rico y tan ansiado, es difícil de describir. Vamos, sin rodeos, un gustazo del 10.

Al final, el alcalde le hizo entrega del Premio Etnosur 2017 al artista senegalés: una escultura de piedra de otro grande, el artistazo Xavier de Torres, que lleva años dando al festival lo mejor que tiene, su talento, su maestría y su saber estar. Aserejé.

Fdo. Paco Salas

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